En el trópico húmedo, manejar bien el pasto no consiste solo en cambiar el ganado de potrero. La rotación busca que los animales aprovechen el forraje y salgan antes de consumirlo demasiado bajo, para que las hojas restantes ayuden a la planta a rebrotar.
La lluvia y el calor favorecen el crecimiento, pero un suelo muy mojado puede dañarse con las pisadas. Por eso, el descanso de cada potrero debe ajustarse según cómo esté creciendo el pasto y cómo se encuentre el terreno, no únicamente por una fecha fija en el calendario.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, empiece por dividir el área en potreros y anotar cuándo entra y sale el ganado de cada uno. Como punto de partida orientativo, procure ocupaciones cortas de 1 a 3 días y revise el rebrote tras unos 20 a 40 días de descanso. Esos rangos pueden cambiar según el tipo de pasto, la lluvia, la sombra y la carga animal, es decir, la cantidad de animales que pastorean el área.
Antes de volver a meter el ganado, observe si el potrero recuperó suficientes hojas y si el suelo soporta las pisadas sin formar barro profundo. Si está encharcado, conviene esperar o usar temporalmente un área más firme. Mantenga agua accesible y revise los cercos para que los animales no regresen a mordisquear el pasto recién rebrotado.
Tres errores comunes son dejar el ganado demasiados días en el mismo potrero, volver a entrar apenas aparece el primer rebrote y mantener la rotación sin cambios durante semanas muy lluviosas. Esta semana, escoja un potrero, anote sus fechas de entrada y salida, y tome una foto del pasto al salir: le servirá para comparar su recuperación antes del próximo ingreso.
Para profundizar sobre el manejo de pastos, puede consultar a la FAO (Organizacion de las Naciones Unidas para la Alimentacion y la Agricultura) en fao.org.
Para profundizar puede consultar a: FAO (Organizacion de las Naciones Unidas para la Alimentacion y la Agricultura)



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