Las malezas compiten con el forraje por luz, agua y nutrientes. Pero controlar todo lo que se ve distinto al pasto puede ser un error: en el potrero también puede haber plantas que el ganado aprovecha, como algunas leguminosas, que son plantas de la familia del frijol.
Para proteger el forraje, primero conviene reconocer qué plantas se quieren conservar y cuáles están causando el problema. Después se elige cómo intervenir: arrancar o cortar focos pequeños, mejorar el manejo del pastoreo para favorecer el crecimiento del pasto y, si hace falta, considerar un herbicida selectivo, es decir, un producto que controla ciertas plantas según lo indicado en su etiqueta. Ningún producto debe suponerse seguro para todas las especies del potrero.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, empiece esta semana por recorrer cada potrero y revisar entre 4 y 6 puntos, incluyendo los parches más invadidos. Marque dónde está la maleza, identifique el forraje que desea conservar y observe si las plantas no deseadas ya están formando semillas. Ese es el paso que evita atacar a ciegas.
En focos pequeños, retire las plantas no deseadas o córtelas antes de que produzcan semillas, procurando no lastimar el pasto cercano. Si considera aplicar un herbicida, verifique en la etiqueta que sea apto para el potrero y que no afecte las especies forrajeras presentes; respete también sus indicaciones de aplicación y de ingreso del ganado. Evite la deriva, que ocurre cuando el viento lleva gotas del producto fuera de la zona tratada.
Tres errores comunes son tratar sin identificar las plantas útiles, cortar la maleza cuando ya dispersó semillas y rociar todo el potrero por un problema localizado. Revise los parches tratados entre 7 y 14 días después para decidir si funcionó el control o si necesita ajustar el manejo.
Para profundizar, puede consultar Banco Mundial (Agricultura y Desarrollo Rural).
Para profundizar puede consultar a: Banco Mundial (Agricultura y Desarrollo Rural)



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