Las enfermedades respiratorias en terneros pueden comenzar con señales discretas, antes de que aparezca una tos frecuente. Un animal que deja leche, se aparta del grupo o mantiene las orejas caídas merece una revisión: detectar el cambio temprano ayuda a buscar atención antes de que le cueste más respirar.
La tos, la secreción nasal y la respiración rápida o trabajosa también son señales de alerta. Ninguna por sí sola confirma una enfermedad respiratoria: el calor, el polvo y otras afecciones pueden producir síntomas parecidos. Por eso conviene observar al ternero en reposo y comparar su comportamiento con el de sus compañeros.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, aproveche cada toma de leche para mirar a los terneros durante uno o dos minutos: ¿se acerca a comer?, ¿respira sin esfuerzo?, ¿tiene tos o secreción nasal? Anote la fecha, el número del animal y cualquier cambio. Si nota algo anormal, revíselo de nuevo cuando esté tranquilo y a la sombra, no justo después de arrearlo.
Si tiene termómetro, mida la temperatura rectal con cuidado. Como referencia orientativa, en un ternero suele estar alrededor de 38,5 a 39,5 °C; una lectura por encima de ese rango, especialmente junto con decaimiento o tos, amerita consultar al veterinario. Si respira con mucho esfuerzo, no espere a la siguiente revisión.
Dos errores comunes son esperar a que la tos sea fuerte para actuar y atribuir toda respiración rápida al calor sin volver a observar al animal en reposo. Esta semana, establezca una revisión diaria y tenga listo un espacio seco, limpio y ventilado para separar a un ternero enfermo sin dejarlo expuesto a corrientes directas de aire. No le dé medicamentos por cuenta propia: pida al veterinario que valore la causa y el tratamiento.
Para profundizar en temas de agricultura y producción, puede consultar OECD (Agricultura) en oecd.org.
Para profundizar puede consultar a: OECD (Agricultura)



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