El celo es el periodo en que una vaca está receptiva para reproducirse. Detectarlo bien ayuda a decidir cuándo realizar el servicio, ya sea por inseminación artificial o por monta controlada. La señal más confiable es que la vaca se quede quieta y permita que otra la monte; caminar más, mugir o intentar montar a otras también pueden ser pistas, pero por sí solas no confirman el celo.
El momento del servicio importa porque la capacidad de fecundación no dura indefinidamente. Como orientación general del manejo reproductivo, cuando se identifica por primera vez que la vaca se deja montar, suele programarse la inseminación unas 8 a 12 horas después. Es una guía, no una hora fija para todas: si no se sabe cuándo empezó el celo, conviene revisar el caso con quien realiza la inseminación.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, aparte dos espacios tranquilos de unos 20 a 30 minutos para observar las vacas: uno temprano en la mañana y otro al final de la tarde. Anote la identificación de cada animal, la hora y si realmente se dejó montar. Con ese registro puede avisar a tiempo al inseminador y acordar el servicio según la primera señal clara observada.
Dos errores comunes son servir a la vaca apenas se ve inquieta, sin confirmar que se deja montar, y esperar hasta que ya no muestre celo para llamar al inseminador. También se pierden celos cuando solo se mira el lote durante el ordeño o al pasar rápidamente por el potrero: la observación dedicada permite distinguir mejor las señales.
Esta semana, pruebe el registro de mañana y tarde con las vacas que están pendientes de servicio. Si aparece una señal dudosa, márquela para volver a observarla; si se deja montar, registre la hora de inmediato y coordine con el inseminador el momento de atenderla.
Para profundizar, puede consultar a INTA Costa Rica (Innovacion y Transferencia en Tecnologia Agropecuaria).
Para profundizar puede consultar a: INTA Costa Rica (Innovacion y Transferencia en Tecnologia Agropecuaria)



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