La cadena de frÃo es mantener la leche a una temperatura baja y controlada desde el ordeño hasta su recolección. Enfriarla pronto ayuda a frenar el crecimiento de bacterias, pero el tanque no resuelve todo por sà solo: también importan la limpieza, el tiempo que la leche permanece tibia y lo que ocurre durante el traslado.
En términos generales, en el sector lechero se maneja como referencia orientativa conservar la leche alrededor de 2 a 4 °C, sin dejar que se congele. Conviene confirmar la temperatura con un termómetro confiable y atender los requisitos de la planta que recibe la leche, pues el indicador del tanque no siempre cuenta toda la historia.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, revise y anote la temperatura del tanque al terminar el ordeño, antes de agregar leche nueva y antes de la recolección. Si entra leche tibia, compruebe que el equipo tenga capacidad para enfriar toda la carga y que la temperatura vuelva al rango requerido; observe también que la agitación funcione según las indicaciones del fabricante.
Dos errores comunes son añadir leche tibia a un tanque casi lleno sin verificar cuánto tarda en enfriarse y confiar solo en la pantalla del equipo. Otro es dejar residuos después de vaciarlo: lave y desinfecte el tanque según las instrucciones del fabricante, y revise empaques y tapa para evitar suciedad o entradas de aire caliente.
Esta semana, haga una hoja sencilla con hora y temperatura de cada revisión, y anote cualquier corte de luz. Si el tanque deja de enfriar o la leche supera el lÃmite aceptado por su comprador, consulte a la planta antes de entregarla. Asà podrá detectar una falla a tiempo y decidir qué respaldo eléctrico o ajuste de rutina necesita la finca.
Para profundizar, puede consultar Banco Mundial (Agricultura y Desarrollo Rural) en worldbank.org.
Para profundizar puede consultar a: Banco Mundial (Agricultura y Desarrollo Rural)



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