Preparar el hato para la época seca no es solo guardar comida. También implica revisar cuántos animales habrá que alimentar, en qué condición llegan, cuánta agua tendrán y cuánto forraje quedará disponible cuando disminuya el crecimiento del pasto.
El forraje conservado, como el heno, ayuda a cubrir faltantes, pero debe calcularse según los animales y el tiempo que se espera utilizarlo. Conviene hacer esa cuenta con materia seca: la parte del alimento que queda al quitarle el agua. Así se evita comparar como si fueran iguales un pasto fresco y un heno.
Aporte de Radar Ganadero
En la finca, empiece por contar el ganado por grupos: vacas que están dando leche, vacas próximas a parir, terneros y demás animales. Luego estime los días para los que necesita reserva y pese o calcule el forraje almacenado. Como orientación general, un bovino adulto puede consumir al día materia seca equivalente a alrededor del 2 % al 3 % de su peso vivo; una res de 400 kg necesitaría aproximadamente de 8 a 12 kg. Es una base para planear, no una ración idéntica para todo el hato.
Revise también las fuentes de agua, los bebederos y el acceso desde los potreros que usará. Observe cuáles animales están perdiendo condición corporal, es decir, reservas de grasa y músculo visibles o palpables. Separar los grupos que más apoyo necesitan permite asignarles primero el mejor alimento disponible y consultar a un profesional si alguno sigue adelgazando.
Tres errores frecuentes son contar el peso del pasto fresco como si todo alimentara, guardar heno sin calcular para cuántos días alcanza y dejar la revisión del agua para cuando ya escasea. Esta semana puede anotar el número de animales por grupo, estimar su reserva de forraje y recorrer los bebederos: con esos tres datos tendrá un punto de partida para ajustar el plan antes de la época seca.
Para profundizar, puede consultar a CORFOGA (Corporacion Ganadera de Costa Rica).
Para profundizar puede consultar a: CORFOGA (Corporacion Ganadera de Costa Rica)



Deja una respuesta