¿Sabía usted que un animal puede detenerse ante una sombra, un ruido o un cambio brusco en el piso? El bienestar animal consiste en cuidar su estado físico y evitarle miedo y sufrimiento innecesarios. En el manejo diario, mover el ganado con calma y sin golpes protege tanto a los animales como a quienes trabajan con ellos.
El ganado suele avanzar mejor cuando ve una salida clara y tiene espacio para moverse. Los gritos, los golpes y el apuro pueden hacer que se frene, retroceda o intente escapar. Por eso, un manejo tranquilo comienza antes de abrir el portón: conviene revisar el recorrido y organizar a las personas que van a ayudar.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, camine primero desde el potrero hasta el corral. Quite objetos atravesados, revise portones y observe si hay sombras marcadas, charcos o láminas sueltas que puedan hacer ruido. Acuerde con el equipo quién abre, quién guía y dónde se ubicará cada persona; deje libre el camino por el que quiere que avance el ganado.
Mueva tandas pequeñas: como referencia práctica, pueden ser de 5 a 10 animales, pero reduzca el grupo si el pasillo o el corral no les permite avanzar sin amontonarse. Camine a un lado y detrás del grupo, sin cerrarle la salida. Si se detiene, déle espacio y revise qué tiene enfrente antes de insistir.
Tres errores comunes son gritar para apurar, golpear al animal que se frena y meter demasiadas reses a la vez. Esta semana pruebe un cambio sencillo: antes del próximo movimiento, recorra el trayecto con su equipo y elimine al menos un obstáculo o una fuente de ruido. Observe si el ganado avanza con menos interrupciones.
Para lectura adicional sobre salud pública y animales, puede consultar OMS / WHO (who.int).
Para profundizar puede consultar a: OMS / WHO



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