🌱 El Niño golpea la ganadería con sequía en Guanacaste y exceso de lluvia en el Caribe

El Pacífico y el Valle Central registran déficits de lluvia de hasta 37%, mientras el Caribe y buena parte de la zona norte tienen excesos de hasta 42%. Ganaderos reportan problemas de agua, pasto y alimentación, además de muertes y ventas anticipadas de animales.

El fenómeno El Niño está afectando de manera opuesta a distintas zonas de Costa Rica: la sequía golpea el Pacífico y el Valle Central, mientras las lluvias excesivas saturan suelos en el Caribe y sectores de la zona norte. El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) reporta déficits de precipitaciones de hasta 37% en el Pacífico y el Valle Central, y excesos de hasta 42% en el Caribe y gran parte de la zona norte. La sequía meteorológica fue declarada para toda la vertiente del Pacífico, el Valle Central y la zona norte occidental.

En Guanacaste, ganaderos describen quebradas secas, pozos con poca agua y ríos con caudales menores a los esperados para la época lluviosa. José Chaves Ballestero, director ejecutivo de la Federación de Cámaras de Ganaderos de Guanacaste, reportó muertes de reses en Carrillo, La Cruz, Bagaces, Liberia, Santa Cruz y Nicoya, que atribuyó principalmente a la falta de alimento. Aunque hubo lluvias que permitieron crecer algo de pasto, el ganado lo consumió antes de que las fincas lograran recuperar sus reservas.

La producción de heno de medio año cayó entre 50% y 70%, según Chaves. Esto obliga a productores a sacar dinero para comprar alimentos e insumos antes de la estación seca. Algunos redujeron sus hatos mediante ventas; en ciertos casos, indicó el dirigente, se vendió hasta 60% de los animales y otros productores vendieron todo para evitar que murieran por falta de alimento. También se reportaron abortos y muertes de vacas y crías durante la salida de la estación seca y parte de la época lluviosa.

En Sarapiquí, Guápiles y partes del Caribe, el problema es el exceso de agua. Los potreros inundados pierden pasto y se dificulta el acceso de los animales a alimento. El ganadero José Benavides relató muertes de reses por ahogamiento y problemas de alimentación; algunos animales fueron llevados a las calles para buscar qué comer. Otros productores compraron pacas, vendieron animales antes de tiempo o los llevaron a subastas al no poder sostenerlos en sus fincas.

En Guápiles, las precipitaciones también obligaron a modificar el manejo del ganado en la finca Ganadería Río Costa Rica. La humedad puede causar problemas de piel y otras afectaciones de salud, y exige más trabajo para drenar terrenos, mantener agua adecuada para consumo y procurar espacios de resguardo. En comunidades cercanas a las llanuras del río San Juan, los terrenos saturados dificultan el tránsito y descanso del ganado; los daños en puentes y caminos complican además el ingreso de suplementos.

La falta de alimento en una región puede trasladar el problema a otra. Productores del Caribe compran heno y suplementos provenientes del Pacífico, pero la sequía podría reducir la disponibilidad de esos productos. Algunos ganaderos de zonas lluviosas han vendido parte del hato para financiar concentrados y otros alimentos, cuyos precios, según los testimonios recogidos, aumentaron junto con la demanda y los costos de transporte.

El IMN señala que El Niño atraviesa una fase muy fuerte y que las condiciones podrían mantenerse al menos hasta enero de 2027. La preocupación ganadera se extiende al periodo entre diciembre y junio de 2027: si las fincas no recuperan reservas de agua y alimento antes de la estación seca, podrían aumentar las muertes y disminuir la producción de carne y leche. Se trata de un riesgo planteado por el dirigente ganadero, no de una proyección oficial de producción.

El panorama exige decisiones distintas según la finca: en Guanacaste, la prioridad descrita es enfrentar la escasez de agua y forraje; en zonas con exceso de lluvia, proteger el ganado y resolver la pérdida de pasturas y las dificultades de acceso. La información disponible no detalla medidas específicas para cada explotación. El escenario todavía puede cambiar, por lo que el estado de los potreros, las fuentes de agua y las reservas de alimento será determinante para cada productor.

Que significa para su finca

  • Revise con frecuencia el agua disponible, el estado de los potreros y las reservas de alimento, porque el impacto cambia según la región.
  • Calcule cuánto forraje puede sostener al hato y explore con anticipación opciones de compra o abastecimiento, considerando que productores del Caribe dependen de pacas provenientes del Pacífico.
  • En potreros inundados, vigile el acceso del ganado a alimento y agua de consumo, así como las condiciones de descanso y resguardo.
  • Valore cualquier venta de animales según la capacidad real de mantener el resto del hato y consulte a organizaciones ganaderas locales sobre las condiciones de su zona.

Fuente: La Nación (Costa Rica), fuente periodistica. Publicado el 2026-09-24. Ver publicacion original.

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