🌱 FAO llama a anticipar El Niño y proteger agua y alimento del ganado en Costa Rica

Una columna de la representante asistente de Programas de la FAO advierte sobre posibles efectos de El Niño y detalla medidas preventivas que impulsa el sector agropecuario. En Guanacaste, el programa ADAPTA-R trabaja en la cuenca del Tempisque.

Una columna publicada el 24 de septiembre por Andrea Padilla, representante asistente de Programas de la FAO en Costa Rica, llama a prepararse con anticipación ante los posibles efectos de El Niño. La autora cita un pronóstico de la NOAA, la agencia meteorológica de Estados Unidos, que estima en 81 % la probabilidad de que el fenómeno sea muy fuerte entre octubre y diciembre y señala que podría extenderse hasta principios de 2027. Para Centroamérica, el escenario descrito combina temperaturas por encima del promedio con lluvias menores a lo normal o concentradas en episodios intensos.

La advertencia no equivale a decir que dejará de llover. Según la columna, el riesgo es que las lluvias sean más irregulares: que se prolonguen los períodos secos, se alargue la canícula —el período de menos lluvia dentro de la temporada lluviosa— o que el agua llegue tarde para las siembras. También podrían presentarse aguaceros intensos capaces de dañar cultivos y terrenos. Para la actividad ganadera, la nota menciona estrés hídrico, menos biomasa disponible como alimento, condiciones favorables para plagas y posibles reducciones en el peso y el valor de los animales.

La FAO, de acuerdo con el artículo, vigila por satélite los cultivos y pastos del istmo desde 1984. En un análisis de 38 años, la mitad registró una canícula que afectó las siembras, con impactos mayores en años de El Niño fuerte. La columna también advierte que las consecuencias para las familias pueden aparecer con retraso: tras perder una cosecha, algunas agotan sus reservas y podrían vender ganado para sostenerse. Ese deterioro, indica la autora, puede hacerse evidente entre seis y nueve meses después, por lo que las decisiones preventivas tienen importancia más allá de la temporada seca inmediata.

La situación centroamericana se relaciona con Costa Rica porque el artículo informa que el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), junto con instituciones del Sector Agropecuario, Pesquero y Rural, avanza en una estrategia nacional preventiva. Entre las medidas mencionadas están capacitar a pequeños y medianos productores, promover el uso eficiente y el almacenamiento de agua, ajustar calendarios de siembra según los pronósticos y conservar la humedad del suelo. Para el ganado, se plantea asegurar alimento mediante bancos forrajeros, ensilaje y heno. La nota no precisa fechas de ejecución, presupuesto ni condiciones para acceder a apoyos.

En Guanacaste, el programa ADAPTA-R desarrolla acciones en la cuenca del río Tempisque, en los cantones de Liberia, Nicoya, Santa Cruz, Bagaces y Carrillo. Su objetivo es impulsar adaptación basada en ecosistemas y seguridad hídrica, además de servicios financieros y no financieros para sistemas productivos más resilientes. Se estima que cerca de 69.000 personas se beneficiarán. El programa es financiado por el Fondo Verde para el Clima y el Banco Centroamericano de Integración Económica, y se ejecuta en el marco del SICA junto con el MAG, el MINAE y la FAO.

Padilla plantea que anticiparse ayuda a reducir daños, pero no reemplaza la inversión de largo plazo en agua, suelos, semillas adaptadas e información climática. La acción anticipatoria, explica, consiste en acordar de antemano indicadores de riesgo, respuestas y financiamiento para actuar antes de que una crisis se materialice. Entre las opciones regionales que menciona están entregar semillas resistentes a la sequía, apoyar al ganado con alimento y vacunación y facilitar transferencias de efectivo; la columna no indica que esas ayudas ya estén activadas en Costa Rica.

Para las fincas, el mensaje práctico es revisar desde ahora la disponibilidad de agua y alimento, y no esperar a que la falta de lluvia afecte la condición del hato. La información disponible no establece cómo evolucionará el fenómeno en cada zona del país ni cuándo se activarían medidas nacionales específicas. El MAG y las instituciones del sector aparecen trabajando en la estrategia preventiva, mientras el programa de la cuenca del Tempisque aporta acciones y capacidades en Guanacaste.

Que significa para su finca

  • Revise las fuentes de agua de la finca y valore cómo almacenar agua para los períodos secos.
  • Haga un inventario de forraje y planifique reservas de heno o ensilaje para el ganado.
  • Consulte los pronósticos climáticos antes de ajustar siembras, manejo de potreros o compras de alimento.
  • En Guanacaste, averigüe con las instituciones del sector si hay actividades o servicios disponibles en el marco de ADAPTA-R.

Fuente: El Mundo CR, fuente periodistica. Publicado el 2026-09-24. Ver publicacion original.

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