La calidad higiénica de la leche se refiere, entre otras cosas, a qué tan libre está de suciedad y de microorganismos que pueden multiplicarse después del ordeño. En términos generales, los organismos del sector ganadero coinciden en que esta calidad depende tanto de la salud de la ubre como de la limpieza del equipo, las manos, el agua y los recipientes.
Una rutina ordenada ayuda a reducir la contaminación y a detectar temprano la mastitis, que es la inflamación de la ubre. Empieza con la revisión de los primeros chorros de leche, sigue con la limpieza y el secado de los pezones, y termina con el cuidado de los pezones después del ordeño y el enfriamiento de la leche.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, conviene trabajar siempre en el mismo orden: revisar los primeros chorros de cada pezón en un recipiente aparte, limpiar solo cuando sea necesario, secar cada pezón con material individual y colocar la unidad de ordeño cuando la vaca haya soltado la leche. Como guía práctica, ese intervalo suele rondar de 60 a 90 segundos desde el inicio de la preparación. Al terminar, aplique el producto de protección de pezones según su etiqueta y limpie el equipo con el procedimiento recomendado por su fabricante.
Si la leche se almacena en tanque, verifique con un termómetro que se enfríe pronto y se mantenga, como referencia general, alrededor de 2 a 4 °C. Revise también que el agua de lavado sea apta para esa tarea y que los recipientes queden limpios y secos antes del siguiente ordeño.
Tres errores comunes son ordeñar pezones todavía húmedos, usar el mismo paño para varias vacas y dejar leche tibia por demasiado tiempo. Esta semana, anote la temperatura del tanque después de cada ordeño y observe si cada persona sigue el mismo orden de preparación; así podrá corregir un punto concreto antes de cambiar toda la rutina.
Para profundizar, puede consultar OECD (Agricultura) en oecd.org como lectura adicional.
Para profundizar puede consultar a: OECD (Agricultura)



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