En época lluviosa, el suelo saturado de agua pierde firmeza. Si el ganado camina o permanece mucho tiempo sobre él, el pisoteo forma barro y compacta el terreno: aprieta sus espacios internos y dificulta que el agua entre y salga. Esto afecta el crecimiento del pasto y hace más difícil el tránsito de los animales.
El problema suele concentrarse en entradas de potreros, bebederos y pasos frecuentes. Un buen drenaje —la salida controlada del exceso de agua— ayuda a proteger esas zonas, pero no se trata de abrir zanjas sin planificación: también hay que evitar que el agua arrastre tierra hacia quebradas o nacientes.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, camine el potrero después de una lluvia fuerte y marque los sitios donde el agua se empoza o las pezuñas se hunden. Si el suelo está muy blando, acorte la ocupación del potrero a alrededor de 1 a 2 días, según su condición, y reserve un área más firme para los periodos de lluvia intensa.
Revise y limpie las salidas de agua existentes, mantenga despejados los pasos y, cuando sea posible, cambie de lugar los puntos de acceso o refuerce los sectores de mayor tránsito. Dos errores comunes son dejar el ganado varios días en un potrero encharcado y abrir zanjas que descargan barro directamente en un cauce.
Esta semana, identifique los tres puntos con más barro de la finca y corrija primero el que afecte la entrada al potrero o el acceso al agua. Observe qué pasa allí durante la siguiente lluvia antes de hacer obras mayores.
Para profundizar, puede consultar FAO (Organizacion de las Naciones Unidas para la Alimentacion y la Agricultura) en fao.org.
Para profundizar puede consultar a: FAO (Organizacion de las Naciones Unidas para la Alimentacion y la Agricultura)



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