Pérdidas por sequía en Centroamérica y menores cosechas previstas en Norteamérica ponen bajo vigilancia el abastecimiento de granos. Para el ganadero costarricense, aún no hay un aumento confirmado en el costo de alimentación animal.
El fortalecimiento de El Niño genera preocupación por las cosechas de granos en América y por el abastecimiento de Costa Rica, que importa parte de estos productos desde Estados Unidos, Canadá, México, Nicaragua y Argentina. Una nota publicada el 29 de setiembre por El Mundo CR recoge pérdidas de maíz y frijol en Centroamérica y proyecciones de menor producción de algunas legumbres en Norteamérica para la temporada 2026-2027. No presenta, sin embargo, un cambio confirmado en los precios que paga el productor ganadero costarricense por sus insumos.
Según la publicación, la última actualización del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) asigna una probabilidad superior al 90% a que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027. También señala una probabilidad del 75% de que, entre octubre y diciembre, el evento supere la magnitud de registros históricos desde 1950. Esas cifras describen un escenario climático probable; no indican cuánto subirán los precios ni permiten anticipar, por sí solas, las condiciones de lluvia en una finca costarricense.
En Honduras, la sequía durante el primer ciclo de siembra de 2026 ocasionó, de acuerdo con la nota, la pérdida de 8.772 hectáreas de maíz y 3.080 de frijol rojo. El gobierno de ese país declaró estado de sequía y alerta roja el 19 de agosto. La publicación agrega que, entre abril y agosto, Guatemala, El Salvador y Nicaragua recibieron entre un 30% y un 60% de la lluvia habitual. También cita una evaluación de GEOGLAM Crop Monitor que califica como pobres las condiciones de los cultivos en Honduras y Nicaragua, con rendimientos de hasta un 25% por debajo del promedio de los cinco años anteriores.
En Norteamérica, las cifras citadas se refieren principalmente a legumbres, no a una proyección de producción de maíz. Canadá prevé una reducción del 26% en lentejas y del 20% en frijoles secos durante la temporada 2026-2027. Para Estados Unidos, la nota menciona disminuciones previstas del 27% en lentejas y del 13% en frijoles secos, asociadas tanto al clima como a cambios en las áreas sembradas. Conviene distinguir esos productos antes de sacar conclusiones sobre la alimentación del hato: la publicación no cuantifica una eventual reducción en la oferta de granos destinados a concentrados pecuarios.
El vínculo con Costa Rica está en su dependencia de importaciones para atender la demanda interna de granos básicos. Juan Carlos Sandoval, gerente general de La Maquila Lama, explica en la publicación que el clima no afecta por igual a todos los países productores y que contar con proveedores en distintas regiones ayuda a enfrentar interrupciones. Según la nota, el sector importador vigila las cosechas y mantiene inventarios para absorber variaciones temporales. Esa estrategia busca reducir la exposición a problemas en un solo origen, pero no equivale a una garantía de precios estables.
Para una finca ganadera, la información justifica dar seguimiento a las cotizaciones de los insumos que efectivamente compra, especialmente si utiliza alimentos comerciales o ingredientes cuya oferta pueda depender de importaciones. Antes de modificar compras o raciones, conviene comparar precios con su proveedor y verificar qué ingredientes contienen los productos que usa. Una pérdida de frijol o lenteja para consumo humano no debe interpretarse automáticamente como un faltante de alimento animal. Tampoco hay en la fuente datos que permitan calcular hoy un sobrecosto por animal.
Los próximos meses serán importantes para conocer cómo terminan las cosechas y si los problemas observados se trasladan al abastecimiento costarricense. La propia publicación señala que todavía es prematuro determinar el efecto final sobre la disponibilidad y los precios. Mientras no haya datos de mercado más concretos, la señal para el productor es de vigilancia y planificación, no de asumir que ya existe una escasez local.
Que significa para su finca
- Consulte periódicamente con su proveedor el precio y la disponibilidad de los alimentos que compra para el hato.
- Revise los ingredientes de sus concentrados antes de atribuirles un posible cambio de costo a las pérdidas de cosechas citadas.
- Calcule cuánto alimento tiene disponible en la finca y planifique sus compras según su consumo habitual, sin dar por hecho un desabastecimiento.
- Espere datos de precios y cosechas más definidos antes de hacer cambios importantes en la ración de los animales.
Fuente: El Mundo CR, fuente periodistica. Publicado el 2026-09-29. Ver publicacion original.

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