El bienestar animal también se cuida en los movimientos de todos los días: al sacar el ganado del potrero, llevarlo al corral o hacerlo pasar por una manga. Un manejo tranquilo y sin golpes reduce el miedo y el riesgo de resbalones, caídas y lesiones, tanto para los animales como para quienes trabajan con ellos.
El ganado responde mejor cuando puede ver hacia dónde va y avanzar sin sentirse acorralado. La zona de fuga es la distancia a la que una persona puede acercarse antes de que el animal se aleje; cambia según el animal y lo acostumbrado que esté al trato humano. Observar esa reacción ayuda a moverlo sin gritos ni empujones.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, empiece por revisar la ruta antes de abrir el portón: quite obstáculos, compruebe que el piso no esté resbaloso y deje libre la salida. Luego acerque el ganado con calma, desde un lado y sin cerrarle el paso. En corrales estrechos, trabaje con grupos pequeños que puedan avanzar sin amontonarse.
Dos errores comunes son apurar a los animales a gritos o golpes y llenar demasiado la entrada de la manga. Otro es intentar moverlos cuando hay personas, perros u objetos bloqueando la salida. Si un animal se detiene, déle espacio y revise qué le impide avanzar antes de presionarlo.
Esta semana, dedique de 5 a 10 minutos antes de un movimiento habitual a recorrer el trayecto y observar dónde se frena el ganado. Corrija un obstáculo y acuerde con quienes ayudan una regla sencilla: mover los animales con voz baja, sin golpes y sin correr.
Para profundizar sobre bienestar animal, puede consultar a ILRI (International Livestock Research Institute) en ilri.org.
Para profundizar puede consultar a: ILRI (International Livestock Research Institute)



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