La henificación consiste en cortar y secar forraje para conservarlo como heno. Bien hecho, permite guardar alimento para el ganado durante la época seca. El reto es retirar suficiente agua sin perder demasiadas hojas, que son una parte nutritiva del pasto.
Si el forraje se empaca húmedo, puede calentarse y desarrollar moho; si permanece demasiado tiempo al sol o se manipula en exceso, pierde calidad. La humedad —la cantidad de agua que conserva el heno— debe revisarse antes de empacar, no solo cuando ya está guardado.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, empiece por un área pequeña y busque una ventana orientativa de 2 a 3 dÃas sin lluvia para cortar, extender y voltear el forraje según se vaya secando. Antes de empacar, revise varias partes del lote, especialmente los tallos gruesos. Como referencia general del sector, para pacas pequeñas suele buscarse una humedad aproximada de 15 % a 18 %; si puede, confÃrmela con un medidor, porque tocar el heno no basta para saberla con seguridad.
Tres errores comunes son empacar porque las hojas ya se sienten secas aunque los tallos sigan húmedos, dejar las pacas directamente sobre el suelo y cubrirlas con plástico sin permitir ventilación. Guárdelas bajo techo, separadas del piso y protegidas de la lluvia. Durante las primeras semanas, revise si aparecen calor excesivo, olor a moho o manchas; no ofrezca heno mohoso al ganado.
Esta semana, seleccione un pequeño lote de prueba y anote cuándo lo cortó, cuánto tardó en secar y cómo estaba al empacarlo. Esa prueba le ayudará a ajustar el trabajo al clima de su finca antes de preparar una reserva mayor para la época seca.
Para profundizar en la henificación y el manejo del heno, puede consultar a USDA (Departamento de Agricultura de EE.UU.) en usda.gov.
Para profundizar puede consultar a: USDA (Departamento de Agricultura de EE.UU.)



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