Los antibióticos sirven para tratar ciertas infecciones causadas por bacterias, pero no toda enfermedad del ganado los necesita. Usarlos solo cuando corresponde, con orientación veterinaria y siguiendo la indicación del producto, ayuda a cuidar la salud de los animales y a reducir la resistencia bacteriana: la capacidad de algunas bacterias para sobrevivir a los medicamentos.
El período de retiro es el tiempo que debe pasar después de la última aplicación antes de vender la leche o enviar el animal a sacrificio para consumo. No existe un plazo único: cambia según el producto, la forma de aplicación y si se trata de leche o carne. Por eso hay que revisar la etiqueta y la indicación veterinaria para cada tratamiento.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, el primer paso es identificar al animal tratado y confirmar con el veterinario qué medicamento usar y cómo aplicarlo. Anote cuatro datos en una libreta visible para quienes ordeñan o despachan animales: identificación del animal, producto utilizado, fecha y hora de la última aplicación, y fecha y hora a partir de las cuales se puede volver a comercializar su leche o carne, según corresponda.
La cuenta del retiro se hace desde la última aplicación, no desde la primera ni desde el día en que el animal parece recuperado. Mientras se cumple el plazo, separe y descarte la leche del animal tratado conforme a las indicaciones del veterinario; si el destino es carne, no lo envíe a sacrificio antes de la fecha anotada.
Tres errores comunes son medicar sin confirmar que el antibiótico hace falta, olvidar registrar una aplicación adicional y mezclar en el tanque la leche de una vaca todavía en retiro. Esta semana, revise con quienes ordeñan y despachan animales cómo se identifican los tratados y dónde se consultan sus fechas de liberación.
Para profundizar, puede consultar a Banco Mundial (Agricultura y Desarrollo Rural) en worldbank.org.
Para profundizar puede consultar a: Banco Mundial (Agricultura y Desarrollo Rural)



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