La diarrea neonatal aparece durante las primeras semanas de vida del ternero. Puede deberse a microbios, a problemas de alimentación o a una combinación de ambos. El mayor peligro inmediato es la deshidratación: el animal pierde agua y sales necesarias para mantenerse activo.
Por eso, no basta con mirar las heces. Conviene observar si el ternero mama, se mantiene de pie y responde al acercarse. También importan la limpieza del lugar donde nació y la toma temprana de calostro, la primera leche de la vaca, que aporta defensas.
Aporte de Radar Ganadero
En una finca de Costa Rica, el primer paso ante un ternero con diarrea es revisar su hidratación y su ánimo. Fíjese si tiene los ojos hundidos, la boca seca, poca fuerza para mamar o dificultad para levantarse. Como rutina práctica, revise a los recién nacidos de 2 a 3 veces al día; así puede notar un cambio antes de que se agrave.
Separe al enfermo en un sitio limpio, seco y con sombra. Si puede mamar y está alerta, mantenga sus tomas de leche y ofrezca una solución de rehidratación oral para terneros según la etiqueta y la indicación veterinaria. Si no puede levantarse, no mama, está muy decaído o presenta sangre en las heces, llame al veterinario de inmediato: podría necesitar líquidos por otra vía y una evaluación de la causa.
Dos errores comunes son quitarle la leche por completo y darle antibióticos por cuenta propia. Otro es dejarlo junto a los terneros sanos sin limpiar baldes, manos y cama. Esta semana, acuerde con quien atiende los nacimientos quién revisará a cada ternero, dónde se aislará uno enfermo y a qué veterinario llamarán si aparecen señales de alarma.
Para ampliar la lectura sobre agricultura y ganadería, puede consultar OECD (Agricultura) en oecd.org.
Para profundizar puede consultar a: OECD (Agricultura)



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